Es una realidad que la política de patrocinio de Telefónica sigue una estrategia diferente a sus inicios. Lógico, la empresa evoluciona y se adapta a las necesidades del mercado. La sociedad cambia y la compañía es consciente que todo aquello que hace debe ser acorde con la identidad de la empresa, con su cultura y con las demandas de sus públicos.Pasó de transmitir y querer ser asociada al liderazgo gracias al patrocinio de líderes en las diferentes modalidades que apoyaba, a ser la compañía que impulsa el progreso de la gente. Desde entonces está ligada a un extenso programa de conexión con el mundo del deporte, el arte y la cultura basado en “ayudar a ser” a los más jóvenes valores. Con ello quiere “comunicar” un cambio de filosofía. Un ejemplo claro de este cambio fue la retirada del patrocinio a Fernando Alonso en el que invertía unos 20 millones de euros.
Su respaldo a jóvenes talentos sigue vigente, pero no olvida la posibilidad de conseguir un mayor impacto asociándose a personajes ya consolidados, pero en lugar de ser deportistas -como antes apoyaba- ahora apuesta por profesionales de otras disciplinas.
Es el caso que presentamos en este post, el cocinero Ferran Adrià será imagen de la compañía en todo el mundo y realizará actividades sobre innovación. Como el mismo protagonista afirma: "Los escépticos ya saben ahora que vamos a crear algo grande, único".
Ferran Adrià tenía ganas de descorchar una botella de cava. Quería brindar por el acuerdo que ha alcanzado con Telefónica por convertirse en socios durante los próximos cuatro años. La firma ha supuesto que la imagen de uno de los grandes del mundo de los fogones se asocie a una multinacional gigantesca, la primera compañía internacional integrada de telecomunicaciones por número de clientes.
Telefónica consigue vinculándose con Adrià afianzar su posicionamiento y rompe, diferenciándose de la competencia, ya que el patrocinio al campo de la innovación en la cocina no es muy común, por lo que como se dice en la jerga popular "quien llama primero, llama dos veces". Es decir, que Telefónica se apropia el patrocinio en la cocina, desvinculándose del brand placement que se suele hacer por parte de marcas de productos que se emplean en la cocina en los programas sobre este contenido.
Una transacción muy enriquecedora para ambas partes. La marca de telefonía le ayudará con recursos económicos y tecnología, a sentar las bases de la fundación en que se convertirá el Bulli a partir del 2014. A cambio de la ayuda de Telefónica, el cocinero será embajador de la firma en todo el mundo (Miami, Nueva York, Londres, Buenos Aires, Berlín, México, Madrid, Barcelona...) a través de actividades cuyo factor común serán la creatividad y las nuevas tecnologías: cursos de formación creativa, encuentros con directivos y clientes, y conferencias con un fuerte componente innovador y tecnológico. .
Creemos que ha sido un completo acierto, porque ambas partes tienen mucho que ofrecer. El reconocimiento internacional y el prestigio de este cocinero reforzarán al máximo la imagen de telefónica, como empresa española por todo el mundo, y a cambio, el famoso chef recibirá soporte de todo tipo, algo que sin duda agradecerá.
"Hoy comienza realmente el nuevo Bulli. (...) Ahora ya saben que crearemos algo grande, algo único", ha explicado Adrià, eufórico por el acuerdo alcanzado tras cuatro meses de negociaciones, ya que su idea era convertir el restaurante en una especie de laboratorio relacionado con el mundo de la cocina que iría colgando los hallazgos en internet a diario. Con la ayuda de Telefónica, las posibilidades que baraja su mente se multiplicarán de manera inimaginable.
Es una unión a largo plazo que no trata de cubrir recursos para que el patrocinado pueda desarrollar su actividad. La idoneidad es contar con el respaldo de marcas que encajen por su similaridad funcional, similaridad de imagen y coincidencia de público objetivo, y en este caso se cumple.
Autor: Jorge Peiró y Sandra Femenía
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